jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Felices fiestas!


Mis queridos oyentes y lectores, les deseo a todos ustedes unas felices fiestas. Disfruten de las cenas, las comidas, los regalos... Paseen por las adornadas calles de la mano de sus seres queridos, y disfruten de las luces y belenes, de las castañas calientes y el chocolate con churros; y de la niebla, que es tan hermosa como nostálgica. Y vayan al cine, y no se pierdan Avatar, que es magnífica; ni Bienvenidos a Zombiland, que también lo es; y, un poquito más adelante, 9, que es una película de animación producida por Tim Burton que hará las delicias de mayores y pequeños.


Y, los más curiosos, los más "freaknéfilos", o aquellos que no apetezcan del benevolente espíritu navideño, pueden rescatar la impactante película cuya carátula sirve de postal a esta felicitación: la macabra Noche de paz, noche de muerte, una película de culto e los años 80 que cuenta con unas cuantas continuaciones.


Disfruten, amigos, disfruten... Viajen aprovechando las vacaciones, lean junto a una buena lumbre, visiten museos y exposiciones, bailen o hagan aquello que más les complazca.


Disfruten, queridos amigos.

martes, 1 de diciembre de 2009

El último abrazo




Mientras conducía camino de mi casa, escuchando la radio, me he enterado de que Paul Naschy (Jacinto Molina Álvarez) acababa de morir. Desde ese momento, el viaje se ha transformado en una circunstancia ideal para la evocación. He vuelto a verme de niño, en casa de mi abuelo, frente a las fantasmagóricas imágenes de La rebelión de las muertas, una película que me enamoró para siempre del cine fantástico. Sí, luego vinieron otras experiencias (La noche de Walpurgis, El retorno del hombre lobo, Los ojos azules de la muñeca rota...) porque yo debo buena parte de mi amor al cine a Paul Naschy y su rico universo cinematográfico.


El cine de Naschy me enseñó a saber mirar la realidad desde ese ámbito poético que se aparta de lo mundano. Toda visión sobre los acaeceres es mera interpretación y, por ende, la realidad es siempre enigmática, misteriosa, hermosa... Gracias a Naschy aprendí que la imaginación es una de las más poderosas potencias de la inteligecia humana, hasta el punto de que la mayor parte de respuestas que el ser humano ha dado (desde perspectivas artísticas o teóricas) se sustentan en el uso de la misma. Para mí, Naschy es un maestro, pues me introdujo desde niño en los neblinosos parajes de lo extraño e inusual.


Tardé algunos años en conocer al maestro en persona. Me topé con un hombre afable y enérgico; un conversador infatigable, extremadamente culto y con un tremendo sentido del humor. Recuerdo algunas veladas memorables, escuchando algunas de sus increíbles anécdotas. Naschy era muy humano, pues reía mucho, aunque también lloraba. Como a todos, la vida le dio algunos duros golpes, pero él era un auténtico hombre de acción; luchador infatigable, siempre ilusionado.


Desde hace ya más de diez años, su figura ha sido reivindicada, defendida, homenajeada, consagrada, tanto en España como en el extranjero. A dicha labor han contribuido intelectuales, cineastas, artistas y legiones de aficionados entre los que me cuento.


Desde aquí, un último abrazo bajo la luz de la luna llena.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Experiencias paranormales


Tras disfrutar en Sitges de esa grata sorpresa que, dada la rutinaria cartelera, supone Paranormal activity, el miedo de mi novia hacia el cine de terror me llevó (gratas casualidades de la vida) a descubrir una versión de la película que no es la que este viernes se ha estrenado en toda España. Imagino que esta versión, algo más larga (pero menos intensa que la que se ha estrenado) es la que hace un par de años descubrió Steven Spielberg (ya saben ustedes que hay mucha rumorología al respecto) y la que, sin duda, se incluirá en el esperado DVD como material extra.


A Isabel le gusta el cine de terror, siempre y cuando yo le vaya contando lo que va ocurriendo (aunque hay que reconocer que a veces le echa valor, pues ya lleva un par de años viajando a Sitges; aunque a lo mejor es por el arroz con bogavante) y, si ya he visto la película de antemano, ¡mucho mejor! Pero claro, la monda viene cuando lo que uno cuenta no tiene nada que ver con lo que ocurre en la pantalla... ¡Ja, ja, ja! Eso sí que es todo un final inesperado, una auténtica experiencia paranormal.


Dos grandes versiones. La original, más pobre y discreta, aunque igual de subyugante. La que se ha llevado el gato al agua (sabiamente retocada): obra maestra.


¿Todavía no las han visto?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Luna nueva, luna vieja


Desde que John William Polidori, basándose, probablemente, en sus tormentosas relaciones con Lord Byron, compusiera El vampiro, tan célebre personaje deja los arquetípicos terrenos de lo folklórico y se sofistica, transformándose en un seductor impecable que el cine va a utilizar y potenciar desde temprana edad.


Hoy por, hoy, el vampiro es uno de esos personajes de ficción a los que el celuloide, con mayor o menor fortuna, le ha incado el diente.


Personalmente, el personaje del vampiro comenzó a fascinarme gracias a una película española, titulada Pastel de sangre, que pude ver en el proyector de Súper 8 que mi abuelo tenía en su casa. Si mal no recuerdo, una de las cuatro historias que conformaban aquella película de Francesc Belmunt trataba el asunto. El Drácula de Terence Fisher también me encantó, cuando, también de niño, la vi en televisión, por vez primera, en aquel programa de grato recuerdo: La Clave.


Desde entonces, ha llovido mucho. Ahí van unos cuantos títulos imprescindibles para introducirse en el maravilloso tema del vampirismo en el cine:


Nosferatu (F.W. Murnau), Drácula (las versiones de Browning, Fisher y Badham), Las amantes del vampiro (Roy Ward Baker), El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre), Bram Stoker's Drácula (Francis Ford Coppola), Entrevista con el vampiro (Neil Jordan), Cronos (Guillermo del Toro), Los viajeros de la noche (Katrhyn Bigelow).


Los fans estamos de enhorabuena. Hoy mismo se estrena Luna nueva.


lunes, 16 de noviembre de 2009

Lo nuevo de Clint



Navegando por la Red me entero de que Clint Eastwood tiene ya nueva película. Con Morgan Freeman en el papel de Nelson Mandela. Sí, de esto hablamos en el programa hace ya tiempo. Ahí va la reproducción del cartel.
A esperar.

martes, 10 de noviembre de 2009

Entre libros


Entre una colección de maravillosas narraciones vertidas sobre el papel por la pluma de Roald Dalh (Relatos escalofriantes) y una marcianada infumable de una tal Ana Merino (de cuyo título no quiero acordarme), me recreo con un libro que recomiendo fervientemente a quienes gusten de disipar sus dudas acerca de un aspecto de nuestra hispánica (y berlanguiana) cultura: el cine fantástico español.


Fruto de la esmerada labor de Ángel Agudo y Ángel Gómez (y con prólogo de Christopher Lee) acaba de llegar a las librerías Paul Naschy: La máscara de Jacinto Molina. Este delicioso tocho se une a otros trabajos no por más breves menos interesantes aunque sí que ya descatalogados (o casi): El cine fantaterrorífico español, estupendo extracto de la tesis doctoral de Adolfo Camilo Díaz; los números 4 y 5 de la revista Quatermass; los dos volúmenes editados al respecto por la Semana de Cine de Terror de San Sebastián (Cine fantástico y de terror español) y, cómo no, la divertidísima autobiografía escrita por el propio Naschy (Memorias de un hombre lobo) y editada por Alberto Santos.


Dicho queda, por si alguien gusta de aprender alguna cosilla (o mucho) al respecto.

domingo, 8 de noviembre de 2009

X


Después de algunos días sin actualizar el blog (pido disculpas) vuelvo a la carga con el culebrón de Saw VI. Mientras los aficionados españoles esperamos la edición en DVD para poder disfrutarla en condiciones, ya podemos (o no, depende de cada cual) consolarnos con algunas de las copias subtituladas que han comenzado a circular por ahí. Claro, no en todas las ciudades hay salas X, y, que carámbanos, hay quienes tienen ansias de seguir cultivando su gusto por el cine, a pesar de las recomendaciones del cultural Ministerio. La reflexión inmediata es, ¿acaso no contribuye con estas medidas el susodicho Ministerio de Cultura a fagocitar la piratería y fastidiar un poquito más a la industria? Por cierto, tampoco parece que el público, dado que no puede ver cierto tipo de cine norteamericano, opte por disfrutar del cine patrio. Ayer estuve viendo la por otra parte espléndida película de Daniel Monzón, Celda 211. ¡Y estábamos cuatro gatos en la sala! ¿Y por qué no la habrán calificado a ésta como X?